Curso de meditación angélica, como meditar. Los angeles nos acompañan.
Curso de Meditación angélica
Seres divinos llenos de sabiduría, los ángeles nos protegen y guían cada día. Si aprendemos a comunicarnos con ellos, podremos disfrutar de una protección mayor. ¿ y como lo logramos?
A través de la meditación angélica
Los ángeles son aquellos seres que nos observan y nos dan maravillosa información porque nos aman. Están llenos de amor por eso siempre nos desean ayudar. Están los ángeles personales de cada individuo y aquellos que cuidan a toda la humanidad. Los sueños es el medio que mas usan los Ángeles para comunicarse con los humanos. En la Biblia esta escrito, cuando el arcángel Gabriel se le presento a María para anunciarle que seria madre de Jesús. Hay otras formas que ellos utilizan para comunicarse. Rubén Zamora (especialista en el tema) nos enseña como los ángeles nos muestran que están cerca nuestro:
Las buenas ideas, las inspiran los ángeles. Cuando el alma se nos llena de gozo, esta presente un ángel. Cuando escuchamos una vos interna que nos previene de algo, es la voz de un ángel. Cuando en sueños nos visita un ser querido ya difunto, llega en alas de un ángel. Cuando hacemos el bien, es un ángel que nos hablo al oído. Cuando nos elevamos y mejoramos como personas, un ángel nos impulso. También Zamora nos dice que los ángeles son seres de luz, mensajeros divinos que alientan e inspiran las vidas de los hombres. Aunque no los veamos, ellos saben como comunicarse con nosotros porque en todo momento están cerca nuestro, especialmente los ángeles de la guarda. Nos fueron asignados cuando nacimos y una forma de conectarnos con la divinidad es cultivando una relación con ellos.
Consejos divinos para comunicarnos con los ángeles
Los ángeles no solo nos brindan amor, inspiración y su agradable compañía, sino que también hacen que sucedan hechos en cadenas para ayudarnos a lograr nuestros deseos. También nos dan pistas o señales en distintas encrucijadas de nuestra vida ayudándonos a encontrar el camino correcto. Por eso debemos estar atentos a estas señales y saber interpretarlas, al igual que los sueños. El contacto con ellos es útil en momentos de crisis o dudas en todos los asuntos de nuestra vida, a la hora de tomar decisiones difíciles, o simplemente como una forma de mantenernos en equilibrio con el plano superior de nuestra existencia. Es una necesidad espiritual de todos los seres humanos. Para mantener un dialogo con los ángeles es buscando dentro de nuestro interior por medio de la meditación.
La meditación
Mediante la meditación despejamos la mente de los pensamientos que la nublan y vemos dentro nuestro como realmente somos. Por otro lado, no es solo un regreso a la esencia del hombre, sino también hacer contacto con la esencia de la divinidad. Porque los ángeles, dios, el ser superior, el cosmos y la existencia, residen no tanto en nuestro mundo exterior sino en nuestro mundo interior.
Meditar entonces es aprender a “hablar” con los Ángeles: metafóricamente. Hay varias escuelas de meditación y todas son válidas, uno elige la que mas le guste, pudiendo cambiar algún paso, o saltearse otro si así lo desea. La meditación angélica se debe hacer en un lugar tranquilo de nuestro hogar, tratar de que no haya interrupciones. El relax es muy importante, ayuda mucho prender un incienso o una vela o sahumerio. Se debe cuidar la respiración, que sea lenta, continua y muy profunda. Es aconsejable leer todo el ejercicio primero o mejor grabarlo para después no interrumpir la concentración. No debes desilusionarte si en los primeros intentos no lo logras, lo que importa es nuestra voluntad y el deseo de recibir el consejo divino.
Ejercicio de meditación
Este ejercicio fue extraído del libro: “descubre a tus Ángeles” de los autores: Alma Daniel, Timothi Willie y Andrew Ramer. Ellos llaman a este ejercicio:” meditación básica de cimentación” porque establece las bases para una protección angélica constante y no solo en el momento de la meditación o de una situación especifica. Generalmente no visualizamos a los ángeles, pero si sentimos la energía que ellos nos proveen, el objetivo es llenar nuestro cuerpo de vibraciones, abriéndola a la energía cósmica y angélica.
1) Cerramos los ojos y nos concentramos en nuestra respiración hasta que se relaje el cuerpo. 2) Vamos a ir recorriendo con la mente todo nuestro cuerpo. Comenzando por los pies: dirigimos nuestra conciencia hacia ellos sintiendo su presencia, su contacto con el piso, con los tobillos, si tienen frió o calor, aprendiendo a percibirlos en perfecta quietud. 3) Luego, vamos ascendiendo nuestra conciencia por las piernas, el torso, los brazos, el cuello y la cabeza, deteniéndonos en cada nuevo lugar. 4) Imaginamos que estamos rodeados de luz. Aspiramos, inhalamos un poco de esa luz y vemos como recorre todo el interior de nuestro cuerpo, en forma inversa a como lo acabamos de recorrer: cabeza-cuello-brazos-torso-piernas-pies. 5) Al exhalar, sacamos del cuerpo cualquier tensión o dolor que sentimos en el cuerpo o en el alma. Vemos como se pierden en la luz que nos rodea. 6) Ahora, imaginemos que pequeñas raíces brotan de la planta de nuestros pies y de la base de nuestra columna. Crecen hacia abajo, a través del suelo, hasta llegar a la tierra. 7) Continuamos aspirando luz y exhalando tensión. Mientras tanto, visualizamos como nuestras raíces se adentran profundamente en la tierra, hasta llegar al centro del planeta. 8) Al exhalar, seguimos expulsando todas las tensiones y dolores a la luz que nos rodea, pero ahora dirigimos una parte hacia el centro de la tierra por medio de nuestras raíces. Donde, todo lo toxico se recicla. 9) Cuando nuestro cuerpo se siente más liviano y abierto, revertimos el proceso y comenzamos a extraer energía del centro de la tierra. Es una energía reparadora y nutritiva. 10) Una vez eliminadas todas las toxinas de nuestro cuerpo, nos concentramos en nuestra respiración y en nuestro cuerpo, en el lugar donde estamos, mientras la luz se aleja y las raíces se retraen. 11) Analizamos ahora como nos sentimos. ¿qué diferencia notamos? ¿cómo percibimos la realidad que nos rodea? ¿como nos sentimos con respecto a lo que no podemos ver?